martes, 24 de mayo de 2011

LOS NUEVOS CARROÑEROS

La capacidad del sistema para generar sistemas de obtención de beneficios moralmente y éticamente execrables es inmensa. Veamos un ejemplo, al que yo llamo, los nuevos carroñeros. ¿De qué manera puede obtener mayores beneficios o mayor negocio con el menor coste posible? se pregunta el empresario. Hasta ahora la solución era fácil reducir el coste de personal mediante la reducción de la plantilla. Obvio es lo que más cuesta atender y todo son problemas (?) a diferencia de una máquina. Pues no, podemos generar más beneficio si nos aprovechamos de algo que se llama confianza. ¡Qué estúpidos hemos sido al no darnos cuenta de que teníamos la solución delante de las narices y no la veíamos!

Exclamó jubiloso el hombre que había dado con la panacea, no más fuerza de trabajo, no más contratos indefinidos (la diferencia fundamental con los otros es que aún no se ha definido el día del despido), no más seguros sociales, no más centros de trabajo atiborrados de personal.

El sistema es el siguiente: para trabajar con nuestra empresa has de tener amigos, estar bien relacionado, cuanto más mejor pues gracias a la confianza que has generado en los demás (familia, vecinos, amigos, etc) ahora vas a venderles nuestros productos a cambio de una comisión. Fácil. A mayor gente que confie en ti mayor negocio podrás traernos, tu cobrarás una comisión, proporcional, faltaría más y nosotros ganaremos los beneficios sin haber movido un dedo. Totalmente justo y limpio. Tenemos el dinero que es lo que nos interesa y no nos importa de quién es pues vamos a hacer con el lo que nos plazca.

Otra prueba más del ya consabido lema: “yo gano, tú pierdes” que ha presidido y sigue presidiendo las relaciones no solo laborales que este sistema ha inculcado entre otras en las mentes de los que habitamos el mundo desarrollado (?).

La idea es brillante, genial en su concepción, totalmente aséptica en su contenido y desarrollo, indolora solo que adolece de una perversión propia de un sistema moribundo: no genera riqueza para nadie, sólo el beneficio puro y duro para la empresa.

Cuando hablo de no generar riqueza me refiero a que los valores en los que cualquier sociedad en sus cabales se sustenta y la Declaración de Derechos Humanos es su lema, esto es,

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica [...]

Y ello solo es posible si existe un trabajo que garantice lo anterior.

No hay que buscar mucho para saber que es lo que ha ocurrido en este mundo, la globalización (socialización de la pobreza) ha supuesto la extinción consentida y soportada de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, basándose en que la libertad de acción de unos en busca únicamente de unos beneficios empresariales monstruosos, pasaba por pisotear esa Declaración que surgió recordemos después de la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué ha de suceder para volver a recuperar lo que tantas vidas costó? ¿Qué ha de pasar para volver a darnos cuenta de que la ambición desmedida de unos pocos está acabando con todos los logros sociales? ¿Qué más es necesario para que esta locura desmedida se pare?

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